Que Dios nos conceda encontrarnos en el paraíso

Uno de los monjes asesinados en el monasterio de Tibhirine y mostrados en la película "De dioses y hombres" escribió un testamento espiritual en el que hacía referencia a la posibilidad de ser víctima del terrorismo.

Copiamos aquí algunos párrafos de interés:

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Si me sucediera un día -y podría ser hoy- ser víctima del terrorismo que parece querer involucrar ahora a todos los extranjeros que viven en Argelia, desearía que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recordaran que mi vida estaba entregada a Dios y a este país. Que aceptaran que el único Señor de toda vida no podría permanecer ajeno a esta partida brutal. Que oraran por mí: ¿cómo podría ser hallado digno de tal ofrenda? Que supieran asociar esta muerte a tantas otras igualmente violentas, relegadas a la indiferencia del anonimato.

Llegado el momento, querría tener ese instante de lucidez que me permitiera solicitar el perdón de Dios y el de mis hermanos en la humanidad, y al mismo tiempo perdonar de todo corazón a quien me hubiera golpeado. No podría desear una muerte semejante. Me parece importante declararlo. De hecho, no veo cómo podría alegrarme de que este pueblo al que amo fuera acusado indistintamente de mi asesinato. Sería un precio demasiado alto para la que, tal vez, llamarán la «gracia del martirio» debérsela a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si dice actuar por fidelidad a lo que él cree que es el islam. Conozco el desprecio con el que se ha llegado a rodear a los argelinos globalmente considerados. Conozco igualmente las caricaturas del islam que alienta cierto islamismo. Es demasiado fácil tranquilizar la conciencia identificando esta vía religiosa con los integrismos de sus extremistas.

Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías. Sí: también para ti quiero este gracias y este «a-Dios» por ti previsto. Y que se nos conceda reencontrarnos, ladrones felices, en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío. Amén. Insh´allah.

Traducción del Osservatore Romano.

Superada la barrera del millón de euros

El fin de semana del 11-13 de febrero "De dioses y hombres" alcanzó una recaudación acumulada desde el estreno en España de más de un millón de euros y más de 150.000 espectadores, con lo que se sitúa en la décima película más vista en lo que va de año.




Destaca que a pesar de que lleva cuatro semanas en cartel, figura como la 13 película más vista del momento y su posición en el ranking ha mejorado desde la semana pasada.

De seguir esta tendencia, es posible que coseche un éxito al conseguido en Francia.

Sobre los cistercienses


El Monasterio de Tibhirine pertenece a la orden cisterciense, una de las más antiguas y más importantes órdenes del catolicismo.

Su origen se remonta a la Abadía de Císter por Roberto de Molesmes en 1098, en Francía.

Espiritualidad cisterciense
Los cistercienses «marcan profundamente la historia por su espiritualidad hasta el punto de irradiar a todos los sectores de la sociedad. Son orantes que buscan con ardor observar la regla de San Benito y guiar a los fieles hacia «la contemplación de Cristo encarnado y, por deducción lógica, de su madre, María hacia una piedad más sensible y una religión más carnal. Esta espiritualidad se basa, por tanto, en una teología que exige ascesis, paz interior y búsqueda de Dios.

El trabajo manual
El trabajo manual se revaloriza mediante la explotación directa de la tierra y las propiedades. Esta elección no se debe a consideraciones económicas, sino a razones espirituales y teológicas: las Escrituras promueven la subsistencia de cada uno mediante su trabajo.
El trabajo manual sigue teniendo la ventaja de mantener el corazón y el espíritu libres para Dios: el cisterciense trata de ser un orante en todo momento. Además, los trabajos al aire libre son predominantes y el contacto con la naturaleza acerca al Creador. Como dice san Bernardo: «Se aprenden muchas más cosas en los bosques que en los libros; los árboles y las rocas os enseñarán cosas que no podríais oír en otro sitio».


Vida cotidiana en el monasterio
En el seno de la comunidad cisterciense se distinguen varios grupos de hermanos según su dignidad y función, pero unidos todos por la oración común y la autoridad del abad. Así, se distinguen:
  • los hermanos clérigos, es decir, los que saben leer latín. Entre los clérigos algunos son ordenados sacerdotes, diáconos, subdiáconos o acólitos,
  • Los monjes llamados «laicos», que no saben leer (illiterati),
  • los conversos, a menudo aislados geográficamente de los otros hermanos, y que llevan barba,
  • los novicios, ya que la orden no acepta oblatos,
  • los inválidos,
  • los familiares agregados al monasterio.
Tras un año de noviciado bajo la guía de un monje profeso capacitado y elegido por el abad, en el curso del cual los novatos son iniciados en la vida en común según la Regla de San Benito, si lo solicitan expresamente y la comunidad los acepta, son admitidos en la «profesión» de los votos monásticos: estabilidad en el monasterio, obediencia según la Regla y conversión de vida. Desde ese momento, toda la vida del monje está organizada de acuerdo con la regla, observada tan al pie de la letra como sea posible.81 Silencio, obediencia y frugalidad marcan la vida de los hermanos. Se adoptan formas de comunicación no verbal, en particular un lenguaje de signos.